Último poema de papá. Un poemazo. (este blog está de duelo)

DISCRIMINACIÓN

Los benteveos
con su chaleco amarillo
y el saco de mangas
entre parduzcas y verdes
estaban salvados.

Los cardenales
príncipes de los árboles
despertaban nuestra admiración.
También las calandrias.

En cambio los gorriones
carecían de gracia.
Sólo los distinguía
su insistente proliferación.

Usábamos hondas de sobada
madera de paraíso
abiertas en forma de “y”.

Eran aburridas y sofocantes
tardes de verano.
Los gorriones morían.

— Fernando A. Pearson
(versión final del 10 de febrero 2012)

>>>más poemas de Fernando Agustín Pearson.
>>>Homenaje a mi padre en Adlatina

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