Dear Mr. Cameron, gracias por AVATAR

Completando el primer año de vida de nuestro hijo, el sábado pasado mi marido y yo hicimos nuestra primera salida post-parto. Queríamos ver la creación de Cameron porque leímos la nota de Carlos Polimeni en el diario dominguero Miradas al Sur (no disponible online) que ponía la película por las nubes. Otras personas nos habían dicho que era una historia pobre pero con buenos efectos. Elegimos creerle a Polimeni. Si él escribe una nota así de emocionado, algo habrá.

Polimeni tenía razón. Avatar es de lo más maravilloso que he visto en creaciones humanas. Me conmovió profundamente lo que dice la película y la belleza que crea. El sueño de un mundo plagado de luciérnagas, meduzas que nadan en el aire y sauces llorones con ramas que son cables que conectan generaciones. ¿Toda la belleza junta? Sí, un bosque de luces de neón. Con ceros y unos los humanos podemos hacer de todo.

«Si es virtual no es verdad»… qué me importa, es realidad, yo la siento. Se me resolvió con claras sensaciones en mi cuerpo la división entre realidad y virtualidad. No existe esa diferencia. La belleza es real.Mi hijo nació en este mundo tan lleno de magia. Me reconforta y amiga con la especie humana tanta posibilidad de belleza.

La contracara de todo esto fue la pared con la que me encontré al querer recomedarla toda cargada con mi euforia. La mayoría me dijo cosas como «una historia sencilla, aburrida y larga…buenas las cosas tecnológicas». ¿De qué hablan? ¿Acaso podemos estar hablando de efectos especiales? CONEXIONES, HABLA DE CONEXIONES. ¿No vieron eso? ¿Como no vieron eso? No entiendo. O no me gusta lo que entiendo con esos comentarios.

La estructura del guión es la estructura básica del héroe, el salvador o el mesías que metemos en todas los relatos los humanos de occidente. Gente como Cameron (y su super equipo, evidentemente) no necesita salir de esa estructura básica de relato para hacer magia. Para qué salir si de esa manera nos entendemos, es un contrato básico: vos me contás una historia del héroe y entonces yo te escucho, te entiendo, te compro la entrada de cinemark a $30. Ahora, lo que él mete en esa historia es fuerte propaganda anti-corporación-masacradora y furiosamente anti-militarista.Y eso no es una historia pobre. Eso está bien, muy bien.

«Es una historia de amor cualquiera», me han dicho. ¿Puede ser que después de 3 horas de fuerte y clara propaganda de resistencia anti-sistema-corporativo-miserable eso sea lo que alguien puede ver? Yo salí del cine emocionada y pensando que la propaganda ecosida ha sido muy eficiente a los intereses neoliberales, por qué no puede serlo también para la resistencia a estos intereses? Salí eufórica, creyendo que esta peli podría ayudar a que se comprendiera la importancia de sentirse parte de una red, la network planetaria, una red energética. Pensé además que esta película podría lograr ese lugar de biblia del entretenimiento por su
poco new age: los buenos son carnívoros, cazan, matan. Cuando los buenos solo comen lechuga nos es imposible poder ver una mejor versión de nosotros mismos. Pero AVATAR abre una puertita al potencial sublime que tenemos aún siendo los cazadores sanquinarios que somos. Ese lugar sublime nos lo da el amor de la conexión entre seres. Todo ese respeto, esa red.

Eso siempre fue así pero hoy tenemos la suerte de tener la tecnología que nos muestra que es así. Estamos conectados. Hoy en el subte no vamos bloqueados en el propio silencio mirando una ventana negra, hoy vamos mirando una pantallita de pulgadas para conectarnos con otros, sociabilisando, diciendo pavadas innecesarias, matando el tiempo con palabras entre personas. La tecnología que hoy tenemos nos muestra claramente como es de fácil compartir: entrada USB. Cómo es de fácil relacionar una idea con otra: link. El mundo siempre fue uno y siempre estuvo energéticamente conectado…pero hoy tenemos la web, google earth y todo el software de la red social que hace trizas la distancia, nos deja pegados, unidos, cerca.

Para mí, AVATAR dice cosas como estas. O al menos me las dice a mí, y a una estudiante brasilera de mi escuela que en su perfecto portuñol y una cara feliz por encontrar alguien más de su lado del mundo, me dijo «yo adoré».


ETC:

-oel ngati kameie = «Te veo» (saludo formal Na’vi) / Quiero saludar con «Te veo» ¿Alguien más siente lo mismo?
-Esta peli habla de conectivismo, ya escribiré sobre eso.

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