Estamos todos de acuerdo: se viene el cambio.

El nivel medio no funciona. Todos estamos de acuerdo en eso. Ya sea en el sector privado o en la escuela pública. Explicaciones puede haber varias. En general, más bien se busca al culpable. Los docentes tratan de demostrar que no son responsables del descalabro, de la falta de interés, de la imposibilidad de lograr que los chicos aprendan algo. Los directivos tratan de demostrar que hacen lo que pueden frente a a falta de ganas de los docentes. Los padres demuestran que solos no pueden y la escuela debe hacer algo. Los funcionarios tratan de demostrar que algo están haciendo pero está todo tan podrido por la gestión anterior o los sindicatos, o, o… que casi no se puede hacer nada. Los alumnos tratan de demostrar… los alumnos, ¿Los alumnos?

Desde que cursé primer año del secundario quiero que el nivel medio sea distinto. Recuerdo el comienzo a mis 13 años, estar fascinada con la ilusión de ser más grande, de tener tantos profesores uno más interesante que el otro, emocionada con tener que estudiar, poder leer libros más gordos, tener carpeta en vez de cuaderno. También recuerdo la tortura de las clases de matemática, transpiraba -literalemente- tratando de entender lo que iba mucho más rápido que yo en el pizarrón. Algunos entendían. Yo no. La profe me odiaba, la interrumpía con muchas preguntas. Era mi culpa. No era buena para las matemáticas. Para física, química y biología, tampoco. Cuestión de aprender de memoria, y chau.

A pesar de las matemáticas, los docentes siempre fueron mi gente favorita. Prestar atención jamás fue un problema. Me tenían mirándolos fijo, siempre. Por suerte terminé quinto año y hace mucho. Hice todo lo que me interesó hasta que de lleno me metí en la educación. Desde hace varios años trabajo con docentes. Y este 2011 más que nunca: en las distintas instituciones que trabajo mi rol es acompañar y estimular procesos de aprendizaje y creación en docentes. La llave son las nuevas tecnologías. En el caso de las escuelas públicas, por el Programa Conectar Igualdad los chicos estarán en el aula cada uno con su netbook. En las escuelas privadas, en la que trabajo yo al menos, habrá aulas móviles. En la facultad, los alumnos -que son docentes en el caso de la USAL- también vienen a clase con compus o las usan cotidianamente, en el caso de la UBA. 
 
Hace un siglo -casi desde que se creó el sistema educativo argentino- que venimos ideando cómo modificarlo. La educación ha estado al servicio de la nación primero (educar al soberano), de una clase u otra, de la economía después (la educación como inversión para el desarrollo), de poderes propios y extranjeros (requisitos de organismos internacionales, dictaduras, iglesia y más). Si bien a simple vista no se nota, son varios los que han pensado cómo lograr que la educación estuviera al servicio del que aprende. En muchos autores se encuentra esta preocupación. También han habido propuestas, experiencias, proyectos públicos y privados.

Hoy la tecnología nos da un terreno fértil para un nuevo intento. Jamás será definitivo pero tal vez esta nueva ola empuje ese cambio que viene queriendo hace tiempo. Es necesario.

El «proyecto» que encaramos este año en el Colegio Sarmiento de Buenos Aires es uno más de los que ha habido en nuestra historia argentina y la del mundo. Pero es especial. Es real, existe, es nuestro. Puede que el proyecto salga adelante, abra camino, logre ser multiplicador y se derrame en una propuesta de reforma del sistema educativo, al menos para el nivel medio. O no. Ser algo cercano a una experiencia como las que me inspiran (Carlos N. Vergara, la srta Olga, Simón Rodriguez, Freire, Emilia Ferreiro, Adriana Puiggrós y más) también sería suficiente. Porque lo que sí es seguro es que no va a ser un año más para los chicos que participen en él como alumnos, ni para los adultos que participemos como docentes o equipo de apoyo.

El «proyecto» (el nombre todavía es una incógnita, estamos en fase prototipo hasta para el nombre) será una práctica de aprendizaje. Y no es obvio decirlo. El aprendizaje siempre es un objetivo -no un logro- de la educación. Gobiernos de nación y ciudad apoyan este impulso en el Sarmiento. La necesidad de otra educación parece lograr lo imposible: hay acuerdo.

Conversaremos y difundiremos el día a día del «proyecto» en twitter con la etiqueta #1a1sarmiento. Para quien guste seguir, acompañar y participar, ese será uno de los espacios de encuentro.

Como mi lugar en el Sarmiento es más ser puente entre el proyecto (dos cursos para 50 alumnos con un equipo docente y de apoyo específico) y el resto de la escuela, mi tarea actual es trabajar con los docentes que darán clases fuera del proyecto. En este momento estamos haciendo talleres de creación de blogs (como mínimo) y de felices revoluciones creativas en el aula y el aprendizaje como máxima. El espacio de encuentro que estamos comenzado a crear para conocernos y trabajar (el cuerpo docente tiene algo así como 300 integrantes repartidos en turno mañana, tarde, noche) es este blog

En los otros trabajos que encaro este año, continuando lo ya hecho en años anteriores, también el eje es el cambio. En la Universidad del Salvador, en la materia que dicto Aplicaciones TIC II, trataremos una vez más de dar vuelta el aula. Ya que se trata de aplicaciones de tecnología en educación, lo primero que hacemos es no hablar de eso sino hacerlo: aprender en un aula 1a1 (cada alumno -docente- viene con su compu; y también aprender a distancia: la cursada es semipresencial). En la UBA, la cursada de este año de Datos propone crear nuevos medios, algo más que cambiar: remixar y dar de nuevo. Y en el colegio Las Cumbres donde coordino TIC, el cambio sigue haciéndose espacio, cada vez más. Más aulas móviles, docentes con blogs propios en nivel medio y blogs de aulas para inicial y primario, entre otras cosas.

Los respectivos espacios para conversaciones son:
Colegio Las Cumbres #lascumbresedu
Cátedra Datos, UBA #datos2011 (al iniciarse la cursada surgirá alguno específico para conversaciones de los alumnos supongo #mediosdelfuturo)
Aplicaciones TIC II en la USAL, Santa Fé #usal_tic
«Proyecto» del Colegio Sarmiento #1a1sarmiento

Feliz cambio para todos.

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La educación tuvo su fiesta: #edupunkarg

Siempre cuando escribimos «educación» rodeamos la palabra con sus problemas: la educación mata la creatividad, la educación no tiene nada que ver con aprender, falta de presupuesto en educación, docentes golpeados por alumnos en escuela primaria, la evaluación no estimula los aprendizajes sino la especulación, y muchos etc de críticas y de urgencias de transformaciones YA.

Justamente porque todo esto es verdad en la vida cotidiana educativa, hoy quiero una primera plana para esto: LA EDUCACIÓN TUVO SU FIESTA EN ROSARIO. Copete: El encuentro edupunk fue una fiesta de aprendizajes, experiencias, reflexiones, inspiraciones, ideas, colaboración, estímulos, inteligencia colectiva, creación, red.

Equipos de docentes/alumnos/emergentes que forman comunidades de aprendizaje en la UNR (Digicom) y de la UBA (Rediseñar) + invitados de experiencias disruptivas en educación (Florencia Morado, Bianca Suárez, Gladys Ledwith, Gabiela Pandiello, Gabriela Valente) estuvieron presentes.

>>Ana Clara Dalla Valle escribió un relato completo de lo ocurrido en las 1º y 2º jornadas del encuentro en Rosario, los días 30 y 31 de julio.
>>Este es el canal que transmitió en directo las jornadas
>>Ejes y debates que comenzamos a conversar antes del encuentro en la plataforma virtual.
>>1633 tweets cubriendo el encuentro
>> El Manifiesto Edupunk tuvo varias formas: la «en vivo» por el VJ @marianolegname, ya irán apareciendo más versiones.

La fiesta es necesaria. Salir de las 4 paredes del aula, expandir la educación, actuar con la realidad y  el mundo, compartir y colaborar en red es inevitable para que haya aprendizajes significativos.

Gastamos mucha energía en la batalla por lo que queremos en educación, en hacer la contra, en resistir el status quo de siglos de transmisión educativa. Necesitamos fiestas que nos llenen de ideas, preguntas, nuevas conexiones, expansión y multiplicación energética para poder seguir haciendo experiencias de aprendizaje maravillosas. Como dice Marcelo de la Torre: «ya no hay retorno«. La fiesta edupunk comenzó.

RT @Arianata: Como que no me puedo volver de Rosario, estoy en casa. ¿empezamos a preparar #edupunkarg diciembre? 🙂 #redisenar2010 #digicom

*Actualización: surgen más producciones inspiradas en el encuentro intercátedras del edupunk

>> la página del Manifiesto Edupunk http://www.edupunkmanifesto.org/  
>> Post sobre el encuentro en Rosario, escrito por @arianata y @ginocingolani http://arianaatala.wordpress.com/2010/08/04/primer-encuentro-edupunk-en-argentina/
>> Nota en CanalAR por Lucas Delgado «La tecnología como herramienta para un nuevo modelo» http://www.canal-ar.com.ar/noticias/noticiamuestra.asp?Id=9158 
>>Editorial del InterlinkNews con una lista de enlaces de rastreo y producción edupunk

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Edupunkiando un poco

Leí el post de Fabio Tarasow «El edupunk es a la educación lo que el neoliberalismo es a la economía». Me parece errado plantear una analogía entre el edupunk y el neoliberalismo. El neoliberalismo es una doctrina disfrazada de teoría que impone una receta, mientras que el edupunk está lejos de ser doctrina o receta, se encuentra en el extremo opuesto: es un cuestionamiento.

Tengo pendiente leer Geekonomía, espero hacerlo pronto. Sí Leí Proyecto Facebook, y conociendo de cerca el Proyecto entiendo que el «Do it yourself» para los estudiantes no implicaba una desinstitucionalización de la educación como dice Fabio Tarasow. De hecho, PF se hizo en la UBA. Se trató de una nueva propuesta que implicó un cambio de actitud de los docentes: los docentes no son el centro de atención ni los poseedores del saber, sino más bien colaboradores en el aprendizaje de los estudiantes para que éstos puedan darle  lugar a su creatividad y capacidad de producción. Entonces el «Do it yourself» es lo contrario a «sentate y escuchá lo que yo digo» de la educación tradicional, se trata de pedirle a los estudiantes que hagan más por su propio aprendizaje (se trata del sueño de gran cantidad de docentes universitarios que padecen sus horas de clase cuando se encuentran con estudiantes que se presentan sin siquiera haber leído la bibliografía solicitada para la fecha; ¿por qué?).

DIY aplicado a la educación implica más autonomía respecto al propio aprendizaje, y una modificación respecto a lo que es estudiar. Más «hacer» que leer/escribir sobre las palabras de otros.

«Proponer –como propone edupunk– desinstitucionalizar la educación universitaria, como respuesta a las deficiencias de las universidades actuales, no haría más que empeorar la situación de los que ahora llegan con dificultades al camino del grado. Si liberamos “el mercado” educativo de grado, veremos cómo los que tienen más facilidades (económicas, educativas) rápidamente se harán de la mayoría de los recursos disponibles. No estaríamos más que agravando las dificultades, desconociendo el rol de las universidades de favorecer el balance del acceso a los títulos y al conocimiento.» dice Fabio Tarasow

El planteo de Tarasow reduce el edupunk a una salida del sistema cuando más bien es una crítica y una propuesta, nuevas formas dentro (o fuera) del sistema, experiencias que tengan más en cuenta los aprendizajes que los créditos.

Es importante trazar una diferencia: una cosa es un curso e-learning y otra cosa es el aprendizaje autónomo en red. Un curso (e-learning o presencial) sin docentes no es un curso, es una biblioteca. ¿Cuál es el diseño, el plan, los objetivos? Un docente da ese contexto para el aprendizaje. El Edupunk (o la educación expandida) no postula la falta del docente. Propone un docente invisible, aquel que se corre del escenario para que el estudiante sea el protagonista de su aprendizaje, a partir de sus propias necesidades. Sin duda el aprendizaje en red permite y se potencia con mayor autonomía de los estudiantes, pero esto no quiere decir que no se necesiten docentes.

Además de errado, comparar al Edupunk con el neoliberalismo no es productivo. En vez de dilapidar un movimiento como el edupunk que intenta traer aires de cambio al anquilosado sistema educativo, mejor sería aceptar errores y trabajar en función de mejorar el sistema.

Sin embargo me parece que Tarasow da en la tecla respecto a los riesgos del aprendizaje en línea: mal entendido y usado por el detractores de la educación pública podría funcionar como una nueva excusa para la reducción del presupuesto en educación «sin maestros es más barato». Es verdad que en línea se puede aprender mucho de manera autónoma (yo lo hago todos los días), pero no es sin docentes sino con miles de ellos.

Las carreras sistematizadas deberían seguir existiendo y podrían ser realmente formativas si modificaran su concepto de sujeto pedagógico, de conocimiento, en definitiva: de poder. En palabras de Manuel Castells «el poder es una relación, no se toma», ¿Pueden las universidades modificar la relación de poder establecida entre docentes y alumnos? ¿Pueden sus profesores dejar de basar sus clases en lo que ellos saben y los estudiantes desconocen? ¿Pueden las universidades tener clases que no estén basadas en el conocimiento sino en la investigación y la creación?

El aprendizaje en línea es el paraíso para la educación: ilimitada información y libre acceso al conocimiento, fácilidad en crear redes de aprendizaje, acceso a niveles de educación que por distancia geográfica o presupuesto no se puede. ¿Por qué entender al aprendizaje en red como el enemigo del sistema educativo cuando el sistema educativo podría valerse de esa inmensidad y ofrecer a sus estudiantes experiencias de aprendizaje muy interesantes? Existe la web pero sigue faltando el desarrollo de habilidades para usarla. Existe la posibilidad de aprender en red pero son los docentes quienes nos podrían ayudar para que podamos ser los prosumidores que podemos ser respecto al conocimiento.

Edupunk es un llamado de atención. Edupunk es ponerle nombre a experiencias de aprendizaje que enfatizan la necesidad de repensar el rol docente, el rol del alumno, la evaluación, el sistema educativo. El edupunk es enseñanza inventiva y aprendizaje inventivo. ¿O es que verdaderamente preferimos la educación con el formato de Misa que aún hoy tenemos?

Oponer el sistema educativo a la web, o la universidad al aprendizaje en red, o la institucionalización al edupunk es perdernos la increíble oportunidad de transformar nuestras experiencias de aprendizaje.

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Escenas de la batalla cotidiana de un proyecto educativo disruptivo

El Proyecto Facebook tuvo resistencias pero mayores fueron sus adeptos: la matrícula de la materia creció vertiginosamente de un cuatrimestre a otro llegando a más de 250 inscriptos para Proyecto Rediseñar en el primer cuatrimestre.

A veces las resistencias vienen desde los docentes frente al cambio necesario de actitud que se les pide en un proyecto pedagógico que modifica de raíz el vínculo con los alumnos, corriendo del lugar de poder tradicional al docente para darle voz y capacidad de creación a los alumnos; y a veces también viene desde los estudiantes, quienes se ven compelidos a la acción y no están acostumbrados. Pueden verse ejemplos de estas resistencias en los comentarios a los (no)teóricos que se publican en el blog de la cátedra.

Ayer pude presenciar en vivo y en directo una experiencia religiosa de defensa del edupunkismo por parte de Heloísa Primavera, la Adjunta de la Cátedra de datos. La clase magistral que dio Heloísa exponiendo los porqué y los cómo del proyecto pedagógico de la cátedra fue motivada por un reclamo por parte de estudiantes: «nos faltan el respeto». No estuve presente cuando fue realizado el reclamo, me explican que el reclamo se dio cuando Alejandro Piscitelli -Titular- y Heloísa Primavera -Adjunta a cargo- de la cátedra visitaban las comisiones de prácticos (cosa que jamás me pasó en mis mil años de estudiante universitaria en la UBA) y en un diálogo con los estudiantes un grupo manifestó ser  «muy críticos» y sentir que se les faltaba el respeto en las presentaciones de los (no)teóricos de los martes cuando se les daba poco tiempo para presentar (hubo grupos que sólo pudieron hablar 1 minuto porque la cátedra no cuidó el tiempo -por eso en el último teórico Piscitelli fue con un cronómetro y alarma) y que en vez de prestarles atención los docentes estaban «twiteando«.

Es necesario aclarar esto porque el sentido común universitario puede inducir a error: en las clases teóricas los alumnos son los que dan clase, sí. En los bancos twiteando a veces y otras simplemente apreciando, están los docentes, ayudantes y demás compañeros. Las clases teóricas de  principio de cuatrimestre son un espacio de presentación breve de temas por parte de integrantes de la cátedra y también son espacio para presentaciones de invitados. Luego, cuando los estudiantes ya están un poco avanzados en sus producciones son ellos quienes pasan al frente para presentar sus creaciones y dar cuenta de sus procesos. Este circuito está llegando a su fin en su segunda vuelta de presentaciones justamente ahora.

Para los usuarios de Twitter esta dinámica es obvia pero creo necesario aclararla: lo que se hace con los tweets  durante las presentaciones de los (no)alumnos de los martes es dar una cobertura de lo que va ocurriendo y un feedback en simultáneo respecto de lo que van presentando (cosa absolutamente inusual en la universidad: el feedback solo suele ser la nota parcial o final; y, desde ya, es inusual en facultades de «humanísticas» que un estudiante produzca, menos aun, presente, algo). Quienes son usuarios de Twitter pueden entender perfectamente esta práctica y sabrán comprender cómo el hecho de twitear un evento es una deferencia importante, se trata de comentar sobre lo que ocurre, tomar notas al pie, reflexionar en simultáneo, dedicarle mucho tiempo y energía a quien expone.

Ayer, a las 21:10 horas, se presentó Heloísa Primavera en una comisión para exponer acerca del proyecto pedagógico de la cátedra, explicando cómo lo que es una reclamo por «falta de respeto» es un juicio, no la afirmación de un hecho. Y para pasar a los hechos  planteó pautas de funcionamiento: «necesito 30 minutos en total, los primeros 10 expongo yo, los otros 10 espero sus preguntas y comentarios para charlar al respecto y como cierre quiero 10 minutos finales para comentarles algo».

Comenzó entonces HP a dar cuenta de su proceso de ser/hacer. Los caminos de una brasilera/argentina y sus trabajos y aprendizajes de vida hasta hoy: se dedicó a la biología, a operaciones cerebrales que ya no se hacen, se volcó después a la sociología y escribió un trabajo sobre peronismo que le valió un exilio a México en la dictadura. Conoció a Piscitelli quien con la llegada de la democracia, invitaba allá por el 83 en México a los exilados a volver para hacer. Luego, su viaje a Chile y el encuentro con Maturana y Flores. Su odio hacia Maturana («según lo que él decía todo lo que yo había estudiado lo tenía que tirar a la basura») y como pasó a comprender profundamente sus ideas. El regreso a Argentina, y su ingreso a la cátedra de datos en 2006 debido a la repentina muerte de la JTP de la cátedra y la invitación de Piscitelli a traer una impronta nueva en el vínculo docente-alumno. HP traía una experiencia desde México: profesores que hablaban 10 minutos como máximo para dar pie al diálogo con los alumnos. Piscitelli quería regar la cátedra con esta frescura. (Un breve racconto de historia de la cátedra puede leerse en el blog de Datos)

Se cumplen los 10 minutos iniciales, es tiempo de las preguntas.
La primer pregunta viene desde quien hace el personaje de Roque Parque:
-¿Por qué Piscitelli quería modificar la modalidad de funcionamiento de la cátedra en 2006?
HP- Porque Alejandro decía que los martes eran los peores días de la semana, no se podía levantar a la mañana sabiendo que a la noche tenía que dar un teórico en la facultad.
Y Heloísa se explaya al respecto dando cuenta de esto que sabemos todos pero la inmensa mayoría acepta como algo natural y bueno: los profesores hablan, los estudiantes escuchan. No importa la calidad de la oralidad ni la calidad de escucha. Todos los docentes están acostumbrados a jugar el juego de la autoridad de los poseedores del conocimiento y todos los estudiantes están acostumbrados a jugar el juego de la cara de poker «no sé ni me importa». Piscitelli no podía levantarse los martes a la mañana por no soportar la mentira de este juego. Este juego no sirve para aprender.

La segunda pregunta viene desde el frente, «uno que se anima a ser protagonista» me aclarará después Heloísa:
-¿No ven en la cátedra una superficialidad en las presentaciones de los alumnos, no les parece que falta un trabajo más profundo con los textos, una análisis de los contenidos?
HP- ¿Por qué creés que un análisis más profundo de los textos es mejor?
Y se extendió al respecto más o menos así: pensar no es sólo reflexionar sino también crear y hacer. En la cátedra datos se le da relevancia al crear y al hacer. Porque crear y hacer es ponerle el cuerpo al aprendizaje, tomar en cuenta la experiencia emocianal, no sólo la razón está en juego para aprender. De otra manera todo queda en una abstracción en relación a contenidos que 6 meses después -como máximo- se olvidan.En cambio, experiencias transformadoras de crear y hacer tienen una impronta que reverbera mucho más allá, nos modifican. Aprendemos. Heloísa afirma que esto es lo que más le importa a la cátedra, un proyecto pedagógico en el cual los alumnos son protagonistas de su aprendizaje, aprenden creando. Heloísa dice: «Siempre se les pide producciones escritas…a nosotros no nos alcanza con hacer en un plano simbólico, es necesario hace también en un plano emocional». Y para terminar, toma como ejemplo a los estudiantes de los Centros de Estudiantes que piden ingresar a las clases para hablar de temas de política universitaria y pregunta «¿Por qué hablan si no los escuchan?» Es una buena pregunta, que creo también aplicable a los docentes tradicionales. Y comenta cómo la cátedra pidió una reunión con el centro de estudiantes para decirles que deberían modificar la calidad de sus exposiciones, hacerse cargo de que no los estaban escuchando y modificar su modo de interpelar a la audiencia, etc. No se sabe si esta recomendación fue atendida o no, el resultado  fue que los centros de estudiantes nunca más solicitaron ingresar a hablar en clases de la cátedra.

Tercera pregunta, vino también desde el frente, en forma de comentario:
-Las presentaciones en teóricos son aburridas, las estadísticas son todas las mismas, la dinámica de presentación de los alumnos es para sus docentes, no para sus compañeros, porque son los docentes los que en definitiva evalúan…en los teóricos empieza a haber «lagunas» porque los estudiantes se van cuando presentan o si ya presentaron sus amigos….
HP- Es verdad, las presentaciones sobre estadísticas son aburridas por innecesarias, deberías comentarle a tus compañeros que presentar estadísticas no es bueno, no hay que quedarse en la queja sino tener una propuesta.

Respecto a la dinámica de presentaciones para los docentes quiero acotar algo -acá hablo yo- ¿Por qué los alumnos presentan para los docentes y no para el resto de sus compañeros? ¿Acaso no se trata de dispositivos de persuación? Si la audiencia -mayormente conformada por otros estudiantes- recibe bien -y no abandona el teórico por aburridmiento- seguramente la evaluación de esa presentación por parte de los docentes sería mejor. Y esto, sin entrar en que en vez de evaluar se trata de apreciar.

Y llegamos a los milagrosos 10 minutos finales.
Heloísa cuenta que experimentó un cambio rotundo al volver de Chile de participar de experiencias con discípulos de Maturana: vio la Cordillera de los Andes distinta. ¿Semanas antes la cordillera era otra o ella era otra al volver? 
HP pide entonces un voluntario para hacer un ejercicio. Ella elije al protagonista que se animó a hacer la 
segunda pregunta. Le dice: «Por favor, insultame». Llamativamente, el protagonista de la pregunta 2 no tardó  en animarse a insultar a la Adjunta «Usted es una hija de puta», le dijo. Heloísa le pide un nuevo insulto, ese no le pegaba…y de atrás se escuchó «eso es para su madre, no para ella». Entonces el protagonista de la pregunta 2 arremete «Usted es una viaje de mierda». Ahora sí estás insultando, dice Primavera.
Ella le contesta: Puedo comprender por qué decís eso. Es sólo un juicio. Tu juicio. Como todo juicio puede ser fundado o infundado. Yo no te he dado autoridad para emitir tal clase de juicios sobre mí. Estoy dispuesta a conversar con vos sobre este tema en el futuro.
HP- ¿Y qué me decís?
El protagonista de la pregunta 2 contesta: Gracias.
HP- De nada. Ahora decime algo bueno.
El protagonista de la pregunta 2 – Usted es astuta.
Y Primavera de nuevo le dice esto que aprendió en Chile y le hizo cambiar por complero su mirada, tanto que la cordillera ya era otra, le repitió «Puedo comprender por qué…», la fórmula canónica de deconstrucción de los juicios de Fernando Flores.

Y más o menos así terminaron los 30 minutos religiosos que propuso Heloísa ayer en la comisión del aula 4 de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UBA.
No hubo aplausos. Por mi parte, estaba muy conmovida. Nunca experimenté algo igual. Lamenté no haberlo streamiado, filmado, algo. Vi que cuando la cosa pasó a los insultos Roque Parque puso record con su celular, ojalá lo comparta.

Mi reflexión final al presenciar tal defensa maravillosa de un proyecto pedagógico que no deja de sorprenderme y admiro profundamente, y al recordar las caras de los estudiantes que recibían esas palabras, es que entramos demasiado pronto a la universidad. Quizás los estudiantes son demasiado jóvenes como para apreciar eso que les pasó ayer a estos chicos, por ejemplo. Como también son demasiado jóvenes como para resistirse a la naturalización de una educación vacía de aprendizajes que reciben día a día con el objetivo de obtener un título que los dejará desnudos en la nieve frente a la compleja realidad que les tocará vivir.

Por suerte el cambio se está filtrando. La cátedra de datos es un caso muy especial pero espero que no sea del todo único. Realmente espero que los que cursen Proyecto Rediseñar tomen este estímulo de transformación de raíz de la educación para iniciar o profundizar o rediseñar sus propios caminos de aprendizaje.

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Las herramientas web sirven para hacer boquetes en las paredes

El martes pasado participé en el teórico de la Cátedra de datos Proyecto Rediseñar.

Mi tarea era presentar las herramientas web que utiliza la cátedra para esta cursada.

Las clases teóricas arrastran su formato 1-a-Cientos desde el medioevo. Por distintos motivos fueron funcionales a las universidades, al poder y a los sistemas educativos creados posteriormente, un factor decisivo del formato es económico (impronta lancasteriana): una voz le transmite «conocimiento» a cientos. Para que una sola persona pueda hablar y ser escuchada por cientos en grandes espacios es necesario que las demás personas apenas respiren.

¿Cómo se hace para escuchar a esos cientos si se les da la palabra? El formato de clases tradicionales en teóricos no lo permite, es necesario modificar el formato. Mientras esto suceda, la web tiene herramientas que nos dan una mano. La propuesta de Proyecto Rediseñar es un proceso de trabajo horizontal en el que docentes y alumnos se embarcan en una experiencia de creación y descubrimiento, el contexto de este proceso de aprendizaje es los dispositivos de persuación en la web.

En la web podemos diseñar nuestro propio proceso de aprendizaje utilizando distintas herramientas. Esta libertad y autonomía de aprendizaje ya tiene nombre: entorno personal de aprendizaje.

En la web existen espacios de trabajo colaborativo en los que muchos realizan sus aportes colaborando en una misma creación. Tenemos un fuerte ejemplo de esto: la wikipedia. Bajo el mismo concepto podemos diseñar espacios de trabajo colaborativo para un grupo de trabajo, por ejemplo, la cátedra que lleva adelante el Proyecto Rediseñar. Ese espacio es www.proyectoredisenar.pbworks.com

¿Cómo incorporar al proceso creativo de aprendizaje a los más de doscientos cincuenta alumnos incriptos en la cursada? Es necesario modificar el formato lineal del 1-a-Cientos: en el Proyecto Rediseñar los teóricos son abiertos, tienen siempre invitados y mientras el formato de clase teórica siga siendo expositivo una manera de registrar las voces de los no-alumnos es el blog de cátedra en el que los no-alumnos dejan su feedback luego de cada clase no-teórica. También es necesario establecer recorridos múltiples para la información, que todos puedan ser creadores y receptores y de nuevo creadores. Que todos podamos aprender de todos. Para lograrlo en el Proyecto Rediseñar nos valemos del noble RSS. Nos suscribimos a búsquedas de la etiqueta redisenar2010 en blogs, youtube, delicious y twitter. Además, nos suscribimos a alertas de google para detectar producciones etiquetadas «redisenar2010» en plataformas que no nos hayamos suscripto todavía. Cuando éstas aparecen, nos suscribimos también. Lo único que tienen que hacer los alumnos para que esta libre circulación de la información en la red funcione es etiquetar todas sus producciones con redisenar2010.Todas estas suscripciones las agregamos en una página de inicio pública: www.netvibes.com/redisenar2010

Con éstas y otras herramientas y nuevas modalidades que tiendan a incorporar a los alumnos al proceso de aprendizaje como creadores, podemos crear una universidad expandida. Para hacerlo es necesario picar boquetes en las paredes de las aulas y transformar el 1-a-Cientos en Cientos-a-Cientos. ¿Cuál es la potencia educativa de tener ventanas y puertas en vez de paredes? El conocimiento no se estanca, el conocimiento fluye y crece.

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