Un nuevo comienzo

Hola, soy Luz Pearson, escribo esta entrada para presentarme a los participantes del curso Memorias en red.

Memoria Abierta me convoca a diseñar este curso para ustedes pensando en la necesidad que las organizaciones de derechos humanos tienen hoy de habitar las redes sociales. Cómo hacerlo, por dónde empezar y por dónde seguir son premisas del trabajo que vamos a estar haciendo en estas 4 semanas.Colaboración, participación y trabajo conjunto son algunos de los ejes que pondremos en práctica para avanzar en este sentido.

Armamos un equipo con Ariel Caniza, Liora Gomel y Javier Borelli para facilitar el curso. En cuanto al diseño de la plataforma del curso, Gino Cingolani construye la tubería que va a estar cosechando las producciones de todos en la web para llegar en forma de newsletter al email de cada uno. Para que esto sea posible es que les pedimos que etiqueten sus producciones.

Para conocerme, si tienen ganas, les propongo googlearme. Es una  buena manera de acercarse a algunos aspectos de la identidad de una persona, esta es una selección de mi identidad digital. Allí verán entre muchas entradas relacionadas con trabajos en educación los libros de algunas obras de teatro. También soy yo, me dediqué a la dramaturgia. Sobre lo que hice en comunicación y publicidad durante varios años, Google tiene escaso registro, fue antes de su memoria infinita y las organizaciones no tenían la práctica que sí tienen ahora de vivir en línea. Yo sí estaba en línea, de hecho lo estaba desde principios de los años 90, pero de Fidonet -esa red que compartíamos muy pocos antes de la popularización de Internet- hay muy poco registro. Igualmente, lo que hacía en línea entonces era literatura, nada de mi vida laboral era en red digital como ahora que todo lo es.

La foto mía que comparto acá es la que me saqué para presentarme en otro curso que diseñé y del cual participé también como facilitadora. Estábamos haciendo un trabajo en el que debíamos contar en una foto lo que queríamos ser. Mi respuesta sigue siendo la misma.

Para terminar, observen que al pie de esta entrada figura la etiqueta ddhhyc, así tenemos que marcar todas las producciones que hagamos tanto en el propio blog como en todo (video, fotos, tweets, etc) para  el curso.

Nos vemos muy pronto en esta experiencia que arranca la semana que viene.
Saludos desde Buenos Aires,
Luz

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Memorias en Red, una comunidad de aprendizaje en nacimiento

Hoy lanzamos la inscripción para el curso destinado a la comunidad de aprendizaje de la red de sitios de memoria de América Latina. El curso se llama Memorias en Red y es una invitación a pensar y hacer los derechos humanos y la comunicación en las redes sociales. Con aplicaciones y formas de aprender que necesitan de la colaboración con otros.

La etiqueta de nuestras producciones será ddhhyc, nuestro hash para Twitter #ddhhyc.

El curso es una iniciativa de la ONG Memoria Abierta, en el marco del Taller Regional de la red de sitios de memoria.

Diseñé el curso y participo como facilitadora armando equipo con miembros de Memoria Abierta: Liora Gomel, Ariel Caniza y Javier Borelli.

4 semanas de acción. Será totalmente abierto a nivel contenidos y producciones..Trabajaremos en este blog: memorias.educalab.com.ar

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Cómo contar lo que no se quiere oír

Hace varios años participé en un proyecto de investigación de la facultad de Ciencias de la Educación UBA liderado por la cátedra Historia de la Educación Argentina y Latinomerica que dirige Pablo Pineau. En el marco del 50 aniversario de la carrera, el proyecto era recoger relatos orales de docentes, quienes crearon la carrera y la atravesaron en sus diferentes períodos. El proyecto se convirtió en libro, y los profesores que coordinaron la investigación y el libro, María Luz Ayuso y Nicolás Arata, me invitaron a presentarlo representado a los estudiantes que participaron. El título que eligieron para el libro me pareció muy inspirador: «La trama común». La carrera de educación -como la educación- es un trabajo de construcción colectiva: al preparar mis palabras para presentar el libro sentí ese hilo que me tironeaba a involucrarme en esa trama de construcción.

Eso me sucede con Internet. Soy parte de la trama. Creo en esa construcción colectiva.

Entonces, cuando me convocaron de Memoria Abierta como panelista para participar del Taller Regional de la red de sitios de memoria de América Latina, supe enseguida qué título tendría mi presentación: «La trama común. Aprendizajes en red en la era digital«.

Al ponerme a trabajar sobre esta presentación descubrí algo que puede parece obvio pero yo no había llegado a entender con tanta claridad: educación y memoria tienen los mismos problemas. Estos problemas se transparentan en la enunciación.

Los sitios de memoria tienen un imperativo que con la educación, en tanto sistema educativo, comparten: la transmisión cultural y el diálogo entre generaciones.

Ahora, ¿cómo decir/contar/enunciar lo que no se quiere escuchar? En los casos de los sitios dedicados a la construcción de conciencia, el centro del relato es la violación de los derechos humanos. Particularmente, en procesos de dictadura. Lo que quieren contar suele ser lo que no queremos oír.

En la educación pasa algo similar. Pareciera que el relato que la educación quiere dar (quiso dar o vino dando) ya no quiere ser escuchado. O, por lo menos, las resistencias a escuchar que tal vez antes estaban contenidas ya no lo están: los alumnos se resisten a ser receptores.

Lo que se está poniendo en juego es que la fórmula de EMISOR>RECEPTOR es una mentira. Nadie es emisor, nadie es receptor. Las personas no somos receptoras. Somos algo mucho más complejo. El paréntesis de Gutenberg, por ejemplo, cuestiona este rol de receptor que los libros de alguna manera perpetuaron.

Pensando en esta problemática que estoy acostumbrada a tratar en la educación desde las nuevas maneras de aprender, en trabajar para que las clases no sean una emisión de contenidos sino diseño de experiencias en las que los alumnos se involucran como participantes y el aprendizaje emerge de la construcción de conocimiento, encontré este vínculo entre educación y memoria.

La memoria, para decirse y contarse, debe incorporar el presente. No se puede emitir la historia. Debe experimentarse. Para que el relato de lo que pasó sea completo (y no fragmentario) debe incorporar a su no-receptor como constructor. El pasado necesita al presente para contarse.

Dejo estas ideas un poco desordenadas.Sigo trabajando y pensando en este sentido. Continuará.

>Acá el video de la ponencia que presenté

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