El poder está en la red

La revista Brando de marzo tuvo esta tapa para marquito «La web resiste».

Carlos Godoy escribió allí una nota Educación 2.0 de la que participé con una columna. En la nota Godoy hace un buen paneo sobre la educación y la tecnología digital, su situación actual en Argentina. Hay también otras dos columnas por Lorena Betta y por Nicolás Mavrakis. Las fotos muestran a los chicos que participaron del proyecto 1a1Sarmiento, en el colegio Nº2 Domingo Faustino Sarmiento de Buenos Aires, durante 2011.

Aquí reproduzco mi columna:

El poder está en la red

Las TIC pueden permitir otras maneras de aprender: traccionan a favor de mejores clases, porque el secreto sobre el cual los docentes apoyaban su autoridad fue develado. Hoy, las respuestas a preguntas memorísticas las encontrás en Google, y si las hacés, los chicos se van a copiar tontamente, sin crear o construir nada. Entonces las TIC transparentan las cosas: si das una clase mediocre se nota mucho.

George Siemens y Stephen Downes, desde 2008, hicieron anualmente cursos masivos en línea (los CCK «Connectivism & Connective Knowledge»), a los que nos sumamos miles en el mundo para aprender juntos y pensar cómo la pedagogía se ve impactada por las redes y qué implicancias tiene esto en la educación. Muchas veces se pierde energía en debatir si el conectivismo es o no una teoría pedagógica, si es superadora o no del constructivismo, etcétera. Una discusión aburrida e inútil. A mí el conectivismo me permite repensar y entender algo de cómo aprendemos hoy. Sigue habiendo mucho para desarrollar a nivel teórico respecto al aprendizaje, eso es lo fascinante.

Antes costaba más tener una charla con un docente sobre cómo incluir en su práctica las TIC; hoy eso no se discute. Casi nadie se atreve a decir, como sí sucedía antes, que no es necesario incluir las TIC en el aula. Pero de la buena predisposición a los hechos hay un largo camino. En nivel medio, la clase es un combate en el que muchas veces pierden docentes y alumnos. En el nivel primario, es menos grave, pero es válido decir que cuando la propuesta de clase incluye algo de la cultura digital, algo que se corresponde más con lo que los chicos son o necesitan, hay más posibilidades de que exista un vínculo y, por lo tanto, aprendizaje. Cuando les pedís que cierren la compu, ellos se cierran. Cuando les pedís que la abran, se abren. Para el aprendizaje los necesitamos abiertos.

Los intentos de reforma que se llevaron adelante y que se realizan actualmente en escuelas, impulsados solamente por docentes, terminan apagándose. Necesitamos hacer equipo para este gran esfuerzo. El cambio tiene que ver con encontrarle el sentido al aula, a la escuela y al sistema educativo que tenemos, así como es. Pienso que ese nuevo sentido está relacionado con modificar la relación de poder: quién sabe, qué se aprende y cómo. En un sistema educativo masivo como el público, eso es muy complejo: todos los días entran más de once millones de alumnos a clase en la Argentina, más otros tanto millones de docentes y auxiliares. No sé cuál es la mejor forma de articular todo este caos, lo pienso cada día, pero en las redes aprendo que las tareas complejas se resuelven de a muchos, trabajando en red. Creo que ahí está la clave de la articulación.

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