Escenas de la batalla cotidiana de un proyecto educativo disruptivo

El Proyecto Facebook tuvo resistencias pero mayores fueron sus adeptos: la matrícula de la materia creció vertiginosamente de un cuatrimestre a otro llegando a más de 250 inscriptos para Proyecto Rediseñar en el primer cuatrimestre.

A veces las resistencias vienen desde los docentes frente al cambio necesario de actitud que se les pide en un proyecto pedagógico que modifica de raíz el vínculo con los alumnos, corriendo del lugar de poder tradicional al docente para darle voz y capacidad de creación a los alumnos; y a veces también viene desde los estudiantes, quienes se ven compelidos a la acción y no están acostumbrados. Pueden verse ejemplos de estas resistencias en los comentarios a los (no)teóricos que se publican en el blog de la cátedra.

Ayer pude presenciar en vivo y en directo una experiencia religiosa de defensa del edupunkismo por parte de Heloísa Primavera, la Adjunta de la Cátedra de datos. La clase magistral que dio Heloísa exponiendo los porqué y los cómo del proyecto pedagógico de la cátedra fue motivada por un reclamo por parte de estudiantes: «nos faltan el respeto». No estuve presente cuando fue realizado el reclamo, me explican que el reclamo se dio cuando Alejandro Piscitelli -Titular- y Heloísa Primavera -Adjunta a cargo- de la cátedra visitaban las comisiones de prácticos (cosa que jamás me pasó en mis mil años de estudiante universitaria en la UBA) y en un diálogo con los estudiantes un grupo manifestó ser  «muy críticos» y sentir que se les faltaba el respeto en las presentaciones de los (no)teóricos de los martes cuando se les daba poco tiempo para presentar (hubo grupos que sólo pudieron hablar 1 minuto porque la cátedra no cuidó el tiempo -por eso en el último teórico Piscitelli fue con un cronómetro y alarma) y que en vez de prestarles atención los docentes estaban «twiteando«.

Es necesario aclarar esto porque el sentido común universitario puede inducir a error: en las clases teóricas los alumnos son los que dan clase, sí. En los bancos twiteando a veces y otras simplemente apreciando, están los docentes, ayudantes y demás compañeros. Las clases teóricas de  principio de cuatrimestre son un espacio de presentación breve de temas por parte de integrantes de la cátedra y también son espacio para presentaciones de invitados. Luego, cuando los estudiantes ya están un poco avanzados en sus producciones son ellos quienes pasan al frente para presentar sus creaciones y dar cuenta de sus procesos. Este circuito está llegando a su fin en su segunda vuelta de presentaciones justamente ahora.

Para los usuarios de Twitter esta dinámica es obvia pero creo necesario aclararla: lo que se hace con los tweets  durante las presentaciones de los (no)alumnos de los martes es dar una cobertura de lo que va ocurriendo y un feedback en simultáneo respecto de lo que van presentando (cosa absolutamente inusual en la universidad: el feedback solo suele ser la nota parcial o final; y, desde ya, es inusual en facultades de «humanísticas» que un estudiante produzca, menos aun, presente, algo). Quienes son usuarios de Twitter pueden entender perfectamente esta práctica y sabrán comprender cómo el hecho de twitear un evento es una deferencia importante, se trata de comentar sobre lo que ocurre, tomar notas al pie, reflexionar en simultáneo, dedicarle mucho tiempo y energía a quien expone.

Ayer, a las 21:10 horas, se presentó Heloísa Primavera en una comisión para exponer acerca del proyecto pedagógico de la cátedra, explicando cómo lo que es una reclamo por «falta de respeto» es un juicio, no la afirmación de un hecho. Y para pasar a los hechos  planteó pautas de funcionamiento: «necesito 30 minutos en total, los primeros 10 expongo yo, los otros 10 espero sus preguntas y comentarios para charlar al respecto y como cierre quiero 10 minutos finales para comentarles algo».

Comenzó entonces HP a dar cuenta de su proceso de ser/hacer. Los caminos de una brasilera/argentina y sus trabajos y aprendizajes de vida hasta hoy: se dedicó a la biología, a operaciones cerebrales que ya no se hacen, se volcó después a la sociología y escribió un trabajo sobre peronismo que le valió un exilio a México en la dictadura. Conoció a Piscitelli quien con la llegada de la democracia, invitaba allá por el 83 en México a los exilados a volver para hacer. Luego, su viaje a Chile y el encuentro con Maturana y Flores. Su odio hacia Maturana («según lo que él decía todo lo que yo había estudiado lo tenía que tirar a la basura») y como pasó a comprender profundamente sus ideas. El regreso a Argentina, y su ingreso a la cátedra de datos en 2006 debido a la repentina muerte de la JTP de la cátedra y la invitación de Piscitelli a traer una impronta nueva en el vínculo docente-alumno. HP traía una experiencia desde México: profesores que hablaban 10 minutos como máximo para dar pie al diálogo con los alumnos. Piscitelli quería regar la cátedra con esta frescura. (Un breve racconto de historia de la cátedra puede leerse en el blog de Datos)

Se cumplen los 10 minutos iniciales, es tiempo de las preguntas.
La primer pregunta viene desde quien hace el personaje de Roque Parque:
-¿Por qué Piscitelli quería modificar la modalidad de funcionamiento de la cátedra en 2006?
HP- Porque Alejandro decía que los martes eran los peores días de la semana, no se podía levantar a la mañana sabiendo que a la noche tenía que dar un teórico en la facultad.
Y Heloísa se explaya al respecto dando cuenta de esto que sabemos todos pero la inmensa mayoría acepta como algo natural y bueno: los profesores hablan, los estudiantes escuchan. No importa la calidad de la oralidad ni la calidad de escucha. Todos los docentes están acostumbrados a jugar el juego de la autoridad de los poseedores del conocimiento y todos los estudiantes están acostumbrados a jugar el juego de la cara de poker «no sé ni me importa». Piscitelli no podía levantarse los martes a la mañana por no soportar la mentira de este juego. Este juego no sirve para aprender.

La segunda pregunta viene desde el frente, «uno que se anima a ser protagonista» me aclarará después Heloísa:
-¿No ven en la cátedra una superficialidad en las presentaciones de los alumnos, no les parece que falta un trabajo más profundo con los textos, una análisis de los contenidos?
HP- ¿Por qué creés que un análisis más profundo de los textos es mejor?
Y se extendió al respecto más o menos así: pensar no es sólo reflexionar sino también crear y hacer. En la cátedra datos se le da relevancia al crear y al hacer. Porque crear y hacer es ponerle el cuerpo al aprendizaje, tomar en cuenta la experiencia emocianal, no sólo la razón está en juego para aprender. De otra manera todo queda en una abstracción en relación a contenidos que 6 meses después -como máximo- se olvidan.En cambio, experiencias transformadoras de crear y hacer tienen una impronta que reverbera mucho más allá, nos modifican. Aprendemos. Heloísa afirma que esto es lo que más le importa a la cátedra, un proyecto pedagógico en el cual los alumnos son protagonistas de su aprendizaje, aprenden creando. Heloísa dice: «Siempre se les pide producciones escritas…a nosotros no nos alcanza con hacer en un plano simbólico, es necesario hace también en un plano emocional». Y para terminar, toma como ejemplo a los estudiantes de los Centros de Estudiantes que piden ingresar a las clases para hablar de temas de política universitaria y pregunta «¿Por qué hablan si no los escuchan?» Es una buena pregunta, que creo también aplicable a los docentes tradicionales. Y comenta cómo la cátedra pidió una reunión con el centro de estudiantes para decirles que deberían modificar la calidad de sus exposiciones, hacerse cargo de que no los estaban escuchando y modificar su modo de interpelar a la audiencia, etc. No se sabe si esta recomendación fue atendida o no, el resultado  fue que los centros de estudiantes nunca más solicitaron ingresar a hablar en clases de la cátedra.

Tercera pregunta, vino también desde el frente, en forma de comentario:
-Las presentaciones en teóricos son aburridas, las estadísticas son todas las mismas, la dinámica de presentación de los alumnos es para sus docentes, no para sus compañeros, porque son los docentes los que en definitiva evalúan…en los teóricos empieza a haber «lagunas» porque los estudiantes se van cuando presentan o si ya presentaron sus amigos….
HP- Es verdad, las presentaciones sobre estadísticas son aburridas por innecesarias, deberías comentarle a tus compañeros que presentar estadísticas no es bueno, no hay que quedarse en la queja sino tener una propuesta.

Respecto a la dinámica de presentaciones para los docentes quiero acotar algo -acá hablo yo- ¿Por qué los alumnos presentan para los docentes y no para el resto de sus compañeros? ¿Acaso no se trata de dispositivos de persuación? Si la audiencia -mayormente conformada por otros estudiantes- recibe bien -y no abandona el teórico por aburridmiento- seguramente la evaluación de esa presentación por parte de los docentes sería mejor. Y esto, sin entrar en que en vez de evaluar se trata de apreciar.

Y llegamos a los milagrosos 10 minutos finales.
Heloísa cuenta que experimentó un cambio rotundo al volver de Chile de participar de experiencias con discípulos de Maturana: vio la Cordillera de los Andes distinta. ¿Semanas antes la cordillera era otra o ella era otra al volver? 
HP pide entonces un voluntario para hacer un ejercicio. Ella elije al protagonista que se animó a hacer la 
segunda pregunta. Le dice: «Por favor, insultame». Llamativamente, el protagonista de la pregunta 2 no tardó  en animarse a insultar a la Adjunta «Usted es una hija de puta», le dijo. Heloísa le pide un nuevo insulto, ese no le pegaba…y de atrás se escuchó «eso es para su madre, no para ella». Entonces el protagonista de la pregunta 2 arremete «Usted es una viaje de mierda». Ahora sí estás insultando, dice Primavera.
Ella le contesta: Puedo comprender por qué decís eso. Es sólo un juicio. Tu juicio. Como todo juicio puede ser fundado o infundado. Yo no te he dado autoridad para emitir tal clase de juicios sobre mí. Estoy dispuesta a conversar con vos sobre este tema en el futuro.
HP- ¿Y qué me decís?
El protagonista de la pregunta 2 contesta: Gracias.
HP- De nada. Ahora decime algo bueno.
El protagonista de la pregunta 2 – Usted es astuta.
Y Primavera de nuevo le dice esto que aprendió en Chile y le hizo cambiar por complero su mirada, tanto que la cordillera ya era otra, le repitió «Puedo comprender por qué…», la fórmula canónica de deconstrucción de los juicios de Fernando Flores.

Y más o menos así terminaron los 30 minutos religiosos que propuso Heloísa ayer en la comisión del aula 4 de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UBA.
No hubo aplausos. Por mi parte, estaba muy conmovida. Nunca experimenté algo igual. Lamenté no haberlo streamiado, filmado, algo. Vi que cuando la cosa pasó a los insultos Roque Parque puso record con su celular, ojalá lo comparta.

Mi reflexión final al presenciar tal defensa maravillosa de un proyecto pedagógico que no deja de sorprenderme y admiro profundamente, y al recordar las caras de los estudiantes que recibían esas palabras, es que entramos demasiado pronto a la universidad. Quizás los estudiantes son demasiado jóvenes como para apreciar eso que les pasó ayer a estos chicos, por ejemplo. Como también son demasiado jóvenes como para resistirse a la naturalización de una educación vacía de aprendizajes que reciben día a día con el objetivo de obtener un título que los dejará desnudos en la nieve frente a la compleja realidad que les tocará vivir.

Por suerte el cambio se está filtrando. La cátedra de datos es un caso muy especial pero espero que no sea del todo único. Realmente espero que los que cursen Proyecto Rediseñar tomen este estímulo de transformación de raíz de la educación para iniciar o profundizar o rediseñar sus propios caminos de aprendizaje.

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10 Comments on “Escenas de la batalla cotidiana de un proyecto educativo disruptivo”

  1. LaVozdellider dice:

    El reclamo por la falta de respeto no pasaba sólo por la falta de tiempo ni por el hecho de que esté, quién se supone me está evaluando, twitteando.
    Pero primero quisiera comentar esas cuestiones.
    Yo entiendo que "quienes twittean", grupo al que para bien o para mal no pertenezco, consideren que estar enviando mensajes al instante es una forma de feedback positivo. Pero tal vez peque de tradicionalista y voy a decir que si yo estoy hablando con alguien lo mínimo que pretendo es que me mire. Si yo tengo una interacción cara a cara el grueso de la comunicación es no verbal, y no haec falta estar en tercer año de la carrera de ciencias de la comunicación para saberlo. Y una persona que mientras yo estoy exponiendo un trabajo que llevó esfuerzo, dedicación y tiempo está twitteando al respecto, en el momento que escribe el tweet, no me está escuchando. O como mínimo, su atención no está dedicada enteramente al trabajo realizado. Yo no tengo problema en que después de la exposición se lance una catarata de tweets al respecto de las exposiciones, es más me parece muy positivo un feedback de ese estilo. Pero en el momento de escuchar, escuchemos. EN la era del multi-tasking, es buena práctica escuchar a la persona que tenemos delante.
    Por otro lado, la presencia de Piscitelli en la semana anterior a está defensa del modelo educativo en la comisión no fue azarosa. Hubo un episodio en el cual realmente hubo una total y absoluta falta de respeto y consideración por parte de un alumno a un profesor, pero siendo que es un tema personal a mi no me atañe divulgarlo. Fue en respuesta a ESE planteo que el jefe de cátedra vino a nuestra comisión, a explicarnos sobre el respeto.
    Por último, sólo quiero decir que la fórmula canónica de deconstrucción de los juicios me resulta una manera muy agradable de impermeabilizarse contra cualquier crítica, transformándola en un mero "juicio" del otro. Así, puedo hacer y decir casi cualquier cosa, que las críticas que reciba serán meros juicios de otros a quienes yo no otorgue autoridad para emitirlos.
    Y a manera de cierre, quisiera comentarle que la discusión se disparó porque fueron 2 veces seguidas, con un mes de diferencia, que el mismo grupo debió ver reducido su tiempo de exposición, cuando sucedió por primera vez se plantearon soluciones posibles, y no se vieron aplicadas. Errare humanum est, pero es más humano aún reconocer los errores propios en vez de considerar que son meras diferencias de juicio.

  2. heloisa.primavera@gmail.com dice:

    Mejor que la clase! Me ayuda a reconstruirla y despegarme del comentario que quiero hacer en la página de la cátedra! GRACIAS por todos tus juicios. Decíme "DE NADA" y quedamos completas…

  3. Martin Pierini dice:

    Yo, Martín Pierini, alumno de la comisión de Ignacio Uman de los Martes a la noche escribí lo que arriba figura. No puse firma antes porque al poner "cuenta de google" en el comentar pensé que aparecería mi dirección personal, no la del grupo. Reconozco mi error de neófito digital y corrijo, mi intención no es escudarme tras el anonimato que propone el cyberespacio.
    Por su parte, reconozco que emití un juicio apresurado contra la fórmula fundamentada en una sola experiencia. Prometo interiorizarme sobre las vueltas y meandros de los planteos de Flores antes de emitir futuros juicios.

  4. Tomás Frere dice:

    Buenas. Intento una especie de respuesta improvisada a la crónica sobre la charla que protagonizó Heloísa Primavera. Disculpen el desorden, pero no tuve demasiado tiempo de rearmar y corregir. Me asusta un poco el medio que uso, porque puede leerse quizás como algo que no es, y firmar una crítica con nombre y apellido siempre es algo que nos da miedo a los alumnos, por temor a las (seguramente imaginarias) represalias. Pero dado que la cátedra ha abierto estos canales de discusión, y que Heloísa se tomó el laburo de preparar la clase para explicar en qué consiste la metodología de trabajo, me animo a escribir algo sobre lo que se estuvo discutiendo; vaya entonces esta crítica de forma casi amistosa pero no por eso menos rigurosa y fervorosa, con la intención de promover el debate sobre algunas cuestiones que me parece que falta discutir en toda la universidad. Por último, no es por supuesto una crítica en términos personales, sino políticos; es decir, apunta a las funciones y no a quienes ocupen esas funciones. Es una crítica también hacia nosotros mismos, estudiantes, que damos por sentadas demasiadas cosas. Supero entonces mi miedo y firmo con nombre y apellido esperando que se interprete como lo que es, es decir, una mirada distinta que ayude en la construcción de algo alternativo, que puede comenzar por Datos o por muchos otros lados.

    Primero, algo breve sobre la cronista (Luz Pearson). “Experiencia religiosa”, más todos los epítetos que le siguen, me parece un poco exagerado. Elogiar la defensa de algo sólo porque se lo defiende con afán y convencimiento, sin juzgar qué es lo que se está defendiendo, me parece tan peligroso como –justamente– religioso. Si queremos seguir conformando religiones, adelante, pero ojo con elogiar acríticamente, porque tan grave como desechar lo emocional en pos de lo racional, es desdeñar lo racional en pos de lo emocional. Por otro lado, decir que las resistencias al proyecto vienen o bien de los docentes que no se quieren adaptar a la nueva forma, o bien de los alumnos que no se acostumbran a “actuar”, es el peor modo de reducir las críticas. Así, los que tienen la culpa son los que critican, y así se pasan por alto las críticas en sí. “Critican porque no les conviene lo que hacemos”, parece ser la defensa de la cronista.

    Paso entonces a lo que dijo H.Primavera ( aclaró que no pude ir a la clase, haré como si la cronista respetó efectivamente lo que se dijo de uno y otro lado; por otro lado, la de Pearson es una “lectura más que suficiente” según la propia HP).

    Me parece que hay dos grandes errores (relacionados entre sí, de hecho podríamos pensar que son dos aspectos del mismo error) en esta concepción que se presenta a sí misma como “revolucionaria”.

    El primer error es confundir silencio e inmovilidad (de los alumnos escuchando a un profesor) con pasividad. No me extraña que esto se dé, teniendo en cuenta que cada vez son más los ámbitos desde los que se propone esta idea. He asistido a molestas obras de teatro donde el actor interpela a los espectadores (en un acto de cinismo sin igual) preguntándoles por qué no son activos, por qué no intervienen. Y lo mismo con la música: cada vez hay menos escucha y cada vez más intenciones de participación por parte del público. No digo que esté mal, pero tengamos cuidado con decir que en el silencio de la sala de cine, o de teatro, o en la butaca de la sala de conciertos el espectador es pasivo. ¿Acaso el espectador de cine no piensa? O cuando, inmóviles, escuchamos una sinfonía, ¿no estamos pensando? Es decir: ¿somos pasivos?

    [SIGUE EN EL OTRO COMENTARIO POR EL LIMITE DE CARACTERES]

  5. Tomás Frere dice:

    Este primer error pretende que la solución a la pasividad de los alumnos es hacerlos participar, hacerlos ser no-alumnos, hablar al frente de la clase. Pero esta concepción contrabandea el hecho de que por detrás se está en cierto modo afirmando que el estudiante-espectador es un zombie, que al estar escuchando sentado no piensa. Lo cual evita centrar la crítica sobre la clase que da el profesor: puedo asegurar que en una buena clase teórica, bien preparada, consistente, el proceso de pensamiento es mucho más intenso que en la supuesta ruptura de la pasividad.

    Primer error, entonces: confundir percepción con pasividad. Como dice un compañero, y con perdón del humor negro: para derrotar esa falsa creencia en la pasividad de quien se queda inmóvil en su silla basta el ejemplo de Stephen Hawking. Y pego una cita que me gusta mucho de una entrevista de Deleuze donde compara el viaje intensivo con el viaje extensivo (lo cual es equiparable a pensar que por hablar al frente de una clase ya se es activo): “Todas las intensidades que tengo son intensidades inmóviles. Las intensidades se distribuyen en el espacio o bien en otros sistemas, pero no necesariamente en el espacio exterior. Yo te aseguro que cuando leo un libro que admiro, que me gusta, o cuando escucho una música que encuentro hermosa, la verdad, tengo entonces la impresión de atravesar estados tales, emociones semejantes, que un viaje nunca me ha proporcionado.”

    La democratización no comienza cuando podemos hablar en un teórico, cuando podemos comentar en un blog, o cuando podemos llamar a una radio y opinar. La democratización comienza cuando ponemos en tela de juicio la oposición de la que hablaba antes entre el silencio y la acción, como si estar inmóvil o en silencio fuera ser pasivo, apático. El estudiante desde su silla actúa, hablando o en silencio, así como en la oscuridad de la sala de cine no somos zombies sometidos a la voluntad del director, sino que ponemos en marcha procesos de comparación, interpretación, relación; procesos, en fin, de pensamiento. [Me enojó un poco cuando un ayudante citó como modelo a El maestro ignorante de Rancière, porque me parece que la propuesta del libro no condice con la propuesta de la cátedra; ni siquiera sé si la propuesta del libro es posible o deseable en una institución concreta].

    Segundo error: creer que la ruptura de la pasividad depende del uso de la voz y no del nivel de participación. En la cátedra de Datos, los no-alumnos seguimos estando completamente al margen de la organización. Los que deciden son los mismos, con lo cual me parece un gatopardismo hacer que los estudiantes hablen en los teóricos y llamarlos no-alumnos. No-alumnos y no-profesores serían en todo caso estudiantes y docentes que armaran juntos la materia, tomaran las decisiones en modo conjunto, y participaran en la evaluación (quizás también auto-evaluación) de la materia.

    Que no se me malinterprete: no digo que la materia debería ser así. Sólo indico dos cosas: 1) que de este modo no se está formando no-alumnos, es decir, la estructura jerárquica de la cátedra sigue inalterada; 2) que existen procesos (tanto en Sociales como en Filosofía y Letras) que sí apuntan a destruir las relaciones existentes en las cátedras tradicionales. Paso algunas direcciones como para que chequeen por si les interesa, no tengo tiempo ahora de explicar bien qué son estas experiencias de producción colectiva del conocimiento; http://seminarioderribandomuros.wordpress.com y http://www.epistemologia.com.ar. Son, brevemente, experiencias que intentan trascender los límites de la organización en cátedras. Un colectivo de estudiantes, graduados y profesores, convoca a participar a cualquier integrante de la comunidad académica para armar un programa sobre un tema que interese a sus integrantes. Tanto el programa, la metodología de trabajo, el régimen de evaluación y promoción son elaborados de forma colectiva, y con convocatorias abiertas permanentes.

    [SIGUE EN EL OTRO COMENTARIO POR EL LIMITE DE CARACTERES]

  6. Tomás Frere dice:

    Repito mi precaución: no quiero que con esto se piense que estoy pretendiendo que la cátedra Piscitelli aplique esas metodologías. Sólo me interesa marcar los límites de lo que se está haciendo y efectuar una crítica hacia la separación entre lo que se dice (ruptura de la relación tradicional docente-alumno, etc.) y lo que efectivamente se hace (por supuesto, no estoy de ningún modo hablando de que haya mala fe, no me interesa una crítica moralista sino una crítica política).

    Y la crítica es política porque apunta a la división que se da en el seno mismo de la materia; diferencia en cuanto a la capacidad de decisión. No pretendo negar las diferencias de saberes entre estudiantes y docentes, entre los propios docentes, o entre los propios estudiantes; pero sí pretendo marcar que en la forma-cátedra (como la de Datos y la de cualquier materia de nuestra facultad) la diferencia de saberes es la que funda la desigualdad política, es decir, la desigualdad a la hora de tomar decisiones, que funda la división entre quienes mandan y quienes ejecutan. Igualdad política no significa homogeneidad. Lo contrario de la igualdad es la desigualdad, no la diferencia. Igualdad y diferencia son perfectamente compatibles.

    Bueno, me quedé sin tiempo, me faltaron un par de cosas sobre los dos errores que creo que se están cometiendo, pero quedarán para otro día. Perdonen la extensión.

    Saludos
    Tomás

  7. luzpearson dice:

    Hola Tomista, ¿cuál es el canon de palabras que se debe usar para ser/parecer racional? ¡Mi fe en el edupunkismo es correcta! 🙂

    Tenés razón en que se trata de un tema político: yo no veo la democracia en un orador monologando frente a una multitud en silencio. Y lo que es realmente grave: no veo la experiencia de aprendizaje en ese formato. Sí veo el show unipersonal, de la misma manera que se da en un recital, o en el silencio de la misa.

    Gracias por la crítica, me hiciste pensar en esto: un buen teórico puede ser un placer, como una buena película. Pero ¿puedo apropiarme de esos contenidos? ¿Puedo editar, guionar, producir luego de ver una película?
    Tengo un ejemplo: Historia de la Educación Argentina y Lationamericana es mi materia preferida de Cs de la Educación, el enfoque de los contenidos, la mirada y el equipo son de lo más interesante que conocí en la facultad. Pablo Pinneau da los teóricos, es brillante. Todos los estudiantes estamos de acuerdo en que sus teóricos son una maravilla, se disfrutan realmente, pero la apropiación del conocimiento que él tiene y expresa y comparte no es nada fácil. De hecho, es bastante difícil: es un hecho común -a ésta como a muchísimas materias universitarias- que los estudiantes tengan la cursada aprobada y no se presenten a dar finales (o los den muy pobremente). En vez de estar hablando de lo que es o no un buen teórico o pensando en cómo darlo, la pregunta debería ser ¿cómo lograr los mejores aprendizajes? Datos se pregunta esas cosas. Y actúa en consecuencia.
    En definitiva, tu analogía estudiante/espectador me parece errada, de un espectador no se espera un aprendizaje. Pero la rescato desde el concepto que la Educación debería imitarle a la industria del entretenimiento: la importancia del feedback.

    Para terminar, te devuelvo tu juicio frente a mi escritura con un juicio frente a la extensión de la tuya: tardaste 3 comentarios para decir 2 cosas (y me parece que una anula la otra):
    -tengo miedo de que me bajen la nota por criticar
    -los estudiantes no somos pasivos
    Sólo en los teóricos de 2 horas es necesario llenar el silencio (de los otros) con palabras.

    salut!

  8. Tomás Frere dice:

    Hola Luz y todos.

    Sobre la extensión: evidentemente no me puedo jactar de ser un buen escritor o un buen argumentador. Así como me cuesta resumir una idea oralmente, lamentablemente me pasa lo mismo por escrito. Así que tendrán que sufrirme de nuevo en parrafadas.

    Pero no estoy de acuerdo en que yo haya querido decir las dos cosas que decís que dije entre tanta extensión (aún suponiendo que las hubiera dicho, no estoy para nada de acuerdo en ponerlas al mismo nivel, y menos que menos en que una anule a la otra). En primer lugar, lo de la nota viene a cuento de un comentario de I.Uman, encargado del práctico, que pidió que todos los comentarios fueran con nombre y apellido. Hago caso de su pedido, pero no me parece fundamental la firma, la crítica puede ser perfectamente consistente independientemente de quién la firma (no digo que sea consistente, sólo digo que puede serlo), así como la crítica a lo que se dijo en la clase no es una crítica a HP sino a todo aquel que actualice esa función. De ahí viene la aclaración (releo mi comentario anterior y, es cierto, es prescindible esa aclaración).

    Lo segundo y más importante es que no dije que los estudiantes no fueran pasivos. Sólo dije que no hay una implicación directa entre silencio/inmovilidad y pasividad. Se puede ser igual de pasivo en una silla como en el frente de la clase con un micrófono. Y se puede ser igual de activo en una silla como en el frente de la clase con un micrófono.

    Por último: yo sí espero aprendizaje de un espectador. Y por aprendizaje (que es activo) entiendo, en general, la adquisición de nuevas experiencias (y la experiencia es tanto un contenido que se aprende como una sensación frente a una obra de arte, entre otras cosas). No veo por qué hay que ir al cine esperando poder editar o filmar, y lo mismo para la pintura, la música, la literatura… A esto me refería con mi comentario: se puede ser activo no solamente al “editar, guionar, producir”, sino también en la oscuridad de la sala de cine, en plena inmovilidad. Lo cual me lleva nuevamente a lo anterior: no necesariamente los estudiantes somos activos. Lo somos cuando, sea en la silla o en el frente de la clase o en cualquier otro lado, adquirimos nuevas experiencias, en el sentido más difundido de “experimentar”; y se puede experimentar, si están dadas las condiciones, en un museo, en la calle, en el cine, en una relación amorosa, o en una clase. Un teórico de dos horas puede ser un gran bodoque que anule el pensamiento y que nos haga pasivos; pero puede ser también algo que fuerce al pensamiento, que arroje signos y que impida pensar que estar en la silla sentado es ser pasivo. Y retomo la analogía: una película, una sinfonía, un libro, pueden ser una porquería que dificulten el pensamiento; pero pueden ser también algo que amplíe nuestra potencia de experimentación. [Al margen, en una discusión que no pretendo dar ahora: habría que pensar si esa concepción de que hace falta producir algo concreto para ser activo no es la que, en mi opinión y hablando muy en general, produce que no haya muchos trabajos artísticos interesantes actualmente]

    Saludos, y gracias por el tiempo

  9. Juan Manuel Alvarez dice:

    Buenas tardes a todos. Es inevitable leer y no querer participar.

    Noto que hay una actitud polarizada. A favor o en contra. Como estudiante reconozco que no me gustó demasiado la cursada por diversos motivos, pero puedo destacar elementos que son útiles.

    Considero que el proyecto rediseñar es un trabajo a largo plazo y que los estudiantes lo tienen que realizar en cuatro meses. Eso no me termina de cerrar. En cuatro meses el proyecto queda trunco, al menos el nuestro. En la mecánica de corregir, replantear mientras se va haciendo me di cuenta que el proyecto de mi grupo no es viable desde las expectativas planteadas en la cátedra.
    Sin dudas, el 2do cuatrimestre va a ser mucho más preciso en virtudes y errores. Pero yo cursé el primero y esa es mi experiencia.

    Nos hubiera gustado arrancar de cero después de la primera presentación, pero en este contexto es muy difícil y hay que seguir porque ya se termina. Seguramente se puede plantear que si estás convencido hay que reformularlo, arrancar de cero. No lo dudo, pero no en estas condiciones.

    Ser estudiante es un recorte. Uno es empleado o no, es amigo, es estudiante de otras materias, es una persona que necesita ocio, diversión, etc. Todas con sus requisitos para que en la totalidad llegemos a sentirnos plenos.

    Podría hacer muchas citas sobre actividad/pasividad, sobre metodologías, sobre concepción acerca de la educación, sobre brecha tecnológica pero sería inoportuno.

    Particularmente tengo la sensación de que la cátedra no es sensible a las críticas. Se reduce a que los estudiantes no comprenden, están inmersos en está lógica. Es un juicio, se puede modificar. Pero tal vez desde todo el barro sale un poquito de oro. Hay que escarbar.

    Me quedan mil cosas por comentar. Se hace eterno. Sería más interesante un debate abierto, cara a cara. Planteando ideas, alternativas, poniendo el cuerpo.

    PD: Sobre la participación de Piscitelli en nuestro práctico se dió por un caso particular que no me corresponden mencionar si las personas implicadas no lo hicieron, pero lejos está de lo que escribió Luz en la crónica.

  10. Anonymous dice:

    En la fundación Pent se critica mucho el EduPunk, pero hay que aclarar el negocio que defiende.
    Primero su relación con el Ministerio de Educacion Nacional, segundo con FLACSO y tercero su relacion con la Fundacion Ford.
    La Fundacion Pent es al al educación lo que el neoliberalismo es a la educación.

    Cito textual una publicación de PENT:

    “La organización partidaria y su influencia sobre la calidad de gobierno en la Argentina actual: Lógica, problemas y reformas necesarias
    LEIRAS, Marcelo 2006-002
    Castellano Septiembre 2006
    Buenos Aires, Argentina

    La Fundación PENT hace manifiesto su agradecimiento a la Fundación Ford por su valiosacontribución al financiamiento del presente trabajo.”

    Gabriel Manolio – CapitalSur Ediciones Digitales


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